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Los Obstáculos para la Emergencia del Enfoque Integral

El marco de referencia integral AQAL está empeñado, en este momento de la historia kósmica, en incluir el mayor número de perspectivas posibles. AQAL tiene en cuenta los cuadrantes, los niveles, las líneas, los estados y los tipos no sólo para identificar, sino también para articular las innumerables verdades parciales con las que contamos. Disponer así de un marco clave para todo nos permite detectar más fácilmente las falacias, las verdades parciales que se niegan a admitir su parcialidad.

Estas falacias pueden constituirse en verdaderos obstáculos para que el Enfoque Integral pueda emerger y establecerse en el referente que la vanguardia necesita para instalarse en un mundo que está empezando a colapsar debido a que la suma de problemáticas que emergen de los niveles anteriores resulta difícil de combatir e incluso imposible de solucionar.

Veamos ahora brevemente en qué consisten estas cuatro falacias y en qué nos pueden ayudar a hacer de éste un mundo mejor y más inclusivo:

 • La Falacia Absolutista
La primera y más importante de las falacias es aquella que ocurre cuando una visión limitada pretende asumir más terreno del que le corresponde. La verdad parcial trata entonces de trasgredir sus competencias e, invadiendo el resto de las áreas, presentarse como si se tratara de la verdad completa. Esta falacia absolutista puede acabar por afectar a cualquiera de los elementos compositivos de AQAL.

Así podemos encontrar:
Un absolutismo de Cuadrante cuando asumiendo exclusivamente la perspectiva del cuadrante preferido se acaba proclamando a los cuatro vientos ser el único que existe. La figura siguiente nos proporciona cuatro visiones extremas que han reducido la realidad a su cuadrante preferido.

La visión integral, por su parte, refrena las visiones extremas y reconoce y tiene en cuenta las importantes verdades parciales proporcionadas por las cuatro perspectivas. Este enfoque honra e incluye los valiosos descubrimientos realizados por todos los expertos legítimos, aun los absolutistas. Cada metodología (o práctica) válida nos revela importantes verdades. El marco de referencia integral proporciona a los expertos -tanto a los físicos como a los antropólogos culturales, los teóricos sistémicos y los místicos- el suficiente espacio como para compartir las verdades reveladas por sus respectivas metodologías y lo hace de un modo que no aspira a sustraer nada de las verdades proporcionadas por otros métodos igualmente valiosos. Los cuadrantes, en suma, liberan los distintos enfoques, pero los limitan al área concreta en que más clarificadores resultan.

Lo mismo podríamos decir con respecto al resto de los elementos AQAL. Los primeros investigadores evolutivos tendían a asumir que sólo había un tipo de desarrollo, que curiosamente era el que ellos estaban estudiando. Así, los investigadores cognitivos consideraban a la línea cognitiva como la única fundamental y lo mismo sucedía con los investigadores de los valores, por dar tan sólo un par de ejemplos del llamado absolutismo de línea.

El absolutismo de nivel, por su parte, tiene lugar cuando no llegamos a reconocer la existencia de niveles de desarrollo, porque asumimos que nuestro nivel (independiente de la línea evolutiva considerada) es el único válido.

Y lo mismo podríamos decir con respecto al absolutismo de tipo ya que, sin reconocer la diversidad de los tipos de personalidad, llega a la conclusión de que nuestro tipo es el correcto.

Finalmente, si tenemos una experiencia de estado transpersonal sin entender la naturaleza de los estados y del amplio espectro de estados posibles, podemos acabar concluyendo erróneamente que ese estado responde a todas las cuestiones de la vida e incurrir, en tal caso, en el llamado absolutismo de estado.

Incurrir en cualquiera de los casos, en una falacia absolutista significa inflar una visión parcial en desmedro de otras verdades importantes. A todo ello pone fin AQAL empleando un marco de referencia lo suficientemente amplio como para incluirlo todo sin soslayar nada.

• La Falacia Pre/Trans
La esencia de la falacia pre/trans es en sí misma bastante simple: como tanto los estadios prerracionales como los transrracionales son, cada uno a su manera, no racionales, parecen similares e incluso idénticos para el ojo inexperto. Y una vez que pre y trans han sido confundidos, ocurre una de las dos falacias que se describe a continuación.

En la primera, todos los estadios superiores y transrracionales son reducidos a estadios inferiores y prerracionales. Las experiencias genuinamente místicas o contemplativas son contempladas como una regresión o una vuelta a estados infantiles de narcisismo, fusión oceánica, indisociación, incluso autismo primitivo. Esta es exactamente la ruta seguida por Freud en El futuro de una ilusión.

En estas visiones reduccionistas, la racionalidad es el gran punto omega del desarrollo individual y colectivo, el punto final de realización de toda la evolución. Se piensa que no hay ningún contexto superior, ni más amplio, ni más profundo. Así, la vida se puede vivir o racional o neuróticamente (el concepto freudiano de neurosis se refiere básicamente a cualquier cosa que desvíe la aparición de la percepción racional; es verdadero en cierta medida, aunque esta sea bastante limitada). Como se cree que ningún otro contexto es real, e incluso que no existen otros contextos, cuando ocurre un suceso genuinamente transracional es interpretado como una regresión a las estructuras preoperacionales (ya que son las únicas estructuras permitidas, y por tanto, las únicas que pueden ofrecer una hipótesis explicativa). El superconsciente es reducido al inconsciente, lo transpersonal colapsa en lo prepersonal, el emerger de lo superior es interpretado como irrupción de lo inferior. Todos suspiran aliviados ya que el “espacio en el mundo” de lo racional no es cuestionado de manera fundamental (por “la negra ola del barro ocultista” como Freud, de forma pintoresca, explicaba a Jung).

Por otro lado, si uno siente simpatía por los estados superiores y místicos, pero aún no distingue entre pre y trans, entonces elevará todos los estados prerracionales a algún tipo de gloria transracional (el narcisismo infantil primario, por ejemplo, es visto como un sueño inconsciente dentro de la unión mística). Jung y sus seguidores a menudo siguen este camino y se ven forzados a interpretar estados de indisociación o indiferenciación, carentes de toda integración, como estados profundamente transpersonales y espirituales.

En la posición elevacionista, la unión transpersonal y transracional es contemplada como el punto omega final, y como la racionalidad egoica tiende a negar este estado superior, entonces es descrita como el punto ínfimo de las posibilidades humanas, como una degradación, como la causa del pecado, la separación y la alienación. Cuando se contempla a la racionalidad como el punto antiomega, por así decirlo, como el gran anticristo, entonces cualquier cosa irracional es glorificada indiscriminadamente como camino directo hacia lo divino, y consecuentemente los estados más prerracionales, infantiles y regresivos son promocionados inmediatamente: cualquier cosa para librarse de la desagradable y escéptica racionalidad. “Creo porque es absurdo” (Tertuliano): es el grito de batalla del elevacionista (un hilo común que recorre y subyace al romanticismo de cualquier tipo). Freud fue reduccionista, Jung elevacionista: son las dos caras de la falacia pre-trans. Ambos tienen razón y están equivocados al cincuenta por ciento. Una buena parte de la neurosis es, efectivamente, una fijación/regresión a los estados prerracionales, estados que no deben ser glorificados. Por otro lado, los estados místicos existen realmente, más allá (no debajo) de la racionalidad, y no deben ser reducidos.

• La Falacia Nivel/Línea
La línea, en este caso, es la línea de desarrollo que a través de una sucesión de etapas va discurriendo en un área concreta. El nivel, es una etapa en particular a lo largo de esa línea de desarrollo. La falacia de nivel/Línea es la tendencia a confundir un nivel determinado con toda la línea. Si tomamos el ejemplo del desarrollo de la fe de Fowler, en el que podemos distinguir siete etapas, empezando por la fe primigenia de la infancia hasta la etapa más alta (hasta el momento), que Fowler llama “universalización” la fe, consistiría en considerar que para muchas personas, incluidas las personas más devotamente religiosas, así como muchos ateos, el nivel Sintético-Convencional/altitud ámbar de la fe es la religión propiamente dicha. No hay lugar para el desarrollo. Sólo hay un cierto nivel. Para muchos creyentes, entonces, cualquiera que vaya más allá de esta etapa parece estar distanciándose de la verdadera fe, coqueteando con la herejía en el mejor de los casos, y deslizándose de cabeza en la apostasía en el peor. Para muchos ateos, por otra parte, cualquier fe que dice haber crecido más allá del nivel de ámbar no es lo real, es sólo un pálido y aguado simulacro. Y lejos de ser un hecho positivo, en realidad es sólo permitir y consentir a los tipos más peligrosos de la religión. Hacer tal error impide eficazmente (o al menos desalienta fuertemente) el crecimiento en un nivel saludable de fe naranja. Uno no puede esperar para abrazar una espiritualidad naranja saludable si uno no puede (o no quiere) reconocer incluso la posibilidad de hacerlo.

Y así, se puede describir dos resultados diferentes de la falacia de nivel/Línea.

El primero que llama represión:
En el caso de la represión, la línea entera es entonces negada y reprimida, lo que resulta en la atrofia y en manifestaciones disfuncionales. Si esto ocurre en la línea espiritual de desarrollo, entonces, en muchos casos, los impulsos reprimidos espirituales se proyectan en los demás, y entonces, como el cruzado anti-porno-gay, está atacando a su propia sombra, y esa persona se convierte en un obseso, un cruzado hiper-racional que lucha contra cualquiera y todos los esfuerzos espirituales, viéndolos como una tontería completamente irracional (con una falacia pre/post no muy lejos). Es cuando entonces la ciencia ha declarado la guerra a la religión.

El segundo se llama fijación:
En el caso de la fijación, un nivel particular es tan glorificado que, si bien el desarrollo de nuevo se congela en el nivel donde se produce la confusión, en lugar de que [un particular tipo de] inteligencia se niegue, es obsesiva y ferozmente defendida en contra de todo lo que venga. Pero lo único que se está defendiendo es un determinado nivel en la línea, que se identifica entonces con toda la línea y se confunde como el único tipo correcto de la inteligencia particularmente permitida. Irónicamente, en estas personas, ya que sus propios niveles más altos de esa [particular tipo de] inteligencia intenta salir, van a terminar reprimirlos, reprimen sus propios potenciales emergentes en esa línea porque se fija a un nivel determinado en esa línea. Si la línea es la línea espiritual, entonces estas personas terminan fijadas en un nivel inferior de la inteligencia espiritual (normalmente mítico), e irónicamente pueden proyectar los propios mayores niveles, sus impulsos espirituales emergentes sobre otros, ya estos impulsos espirituales superiores como anti-espiritual. A continuación, a menudo terminan negando niveles más altos de la ciencia y la religión, y arremeter ciegamente en lo que viene a sus propios potenciales más altos. A continuación, han religión mítica declarar la guerra a la ciencia (y el mundo liberal en general).

Represión y fijación son bastante comunes, aunque no, por supuesto, todo el mundo sentirá estas aflicciones tan extremadamente como las descripciones hiperbólicas características de Wilber sugieren. También se refuerzan mutuamente. Los obsesionados de un lado recuerdan constantemente los “peligros y maldades” que asechan a cada paso y los del otro, menosprecian las pueriles y, a veces, peligrosas actitudes que no pierden oportunidad de imponerse incluso a sangre y a fuego. Sólo liberándonos de ambas, podremos tener una visión evolutiva y equilibrada del desarrollo.

• La Falacia Estado/Estructura
La falacia estado/estructura incurre en el error básico de equiparar los estados con las estructuras (o estadios) de conciencia. Los estados van y vienen a modo de flashes provisionales de experiencias fugaces. Podemos experimentar estados emocionales, mentales o espirituales en cualquier momento concreto y todo el mundo pasa diariamente por la vigilia, el sueño y el sueño profundo. Las estructuras, por su parte, son mucho más estables y suelen durar muchos años. Las estructuras se construyen a lo largo de una serie de estadios y de una práctica habitualmente comprometida, mientras que los estados simplemente los experimentamos (con la única excepción de los estadios/estados meditativos, como los que van de ordinario a sutil, causal y no dual, cuya consolidación requiere práctica y que, como los estadios, tienden a desplegarse de manera secuencial, aunque son mucho más fluidos que las estructuras).

Teniendo esto en cuenta podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Pueden el místico y el fundamentalista experimentar un estado espiritual similar? Sí… y no. Sí porque casi todo el mundo, en casi cualquier nivel de desarrollo, puede acceder a los estados sutiles y causales más elevados ¿Pero vivirán e interpretarán del mismo modo ese estado el místico y el fundamentalista? Definitivamente no, porque su estadio de estructura de conciencia (es decir, su Psicógrafo Integral) acabará determinando el significado que dé a sus experiencias. El significado añade dimensionalidad a la intención con la que se las experimenta. La rejilla que se presenta en la figura de al lado ilustra el modo en que un significado de estado cambia en función del estadio de las estructuras del desarrollo en que nos encontremos*.

Cada una de las casillas de esta rejilla representa la interpretación de una experiencia de estado. El artista visionario y mundicéntrico, y el niño egocéntrico de dos años, pueden experimentar estados sutiles, pero los interpretarán de manera completamente diferente. Así, por ejemplo, donde el niño de dos años verá “un ángel dorado” descendiendo hasta su madre e impregnándola de luz y de energía, el artista visionario puede llegar a experimentar que su cuerpo sutil se sume profundamente en una luz exquisita que todo lo anima. Y, en este sentido, la interpretación es tan importante como la experiencia, puesto que el modo en que interpretamos una experiencia determina, en gran medida, el impacto que, a largo plazo, acabará teniendo en nuestra vida. Podemos considerar a AQAL como un marco de referencia interpretativo establecido desde una ola integral de la conciencia para dar sentido a los muchos estados (y estructuras, cuerpos y sombras) que podemos ver precisamente y ejercitar conscientemente a través de la Práctica Integral de Vida.

* Tanto Ken Willer como Allan Combs han desempeñado un papel decisivo en la elaboración de este diagrama, al que también se conoce como “rejilla Wilber-Combs”.

 

Estas son pues las cuatro falacias que habría que tener en cuenta. Según la respuesta que vayamos dando a cada una de estas falacias el Enfoque Integral tendrá la oportunidad de expandirse y llenar el hueco que la locura aperspectival está dejando…!!! Y así, si queremos alentar nuestro desarrollo hacia el nivel integral deberíamos prestar mucha atención a cada una de estas falacias que reducen con su estrechez de miras nuestra perspectiva atascándonos en un reduccionismo que impide el acceso a una visión mucho más abarcadora y avanzada...!!

Para ver el video pincha en el enlace...!!!

https://youtu.be/6c_jxVhf1mA

 

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Comentarios

  • De los temas de la Teoría Integral que más me interesan, sin duda éste, el de los obstáculos a la emergencia del Enfoque Integral, es el que más me tiene en vilo...!!! Cuales son los retos con los que tiene que enfrentarse el Enfoque Integral, con los que batirse en esta singular "agonía" en el parto de un nuevo marco del pensamiento que nos sirva para comprender y valorar el mundo actual y sus realidades...??? Podremos acceder, salvados esos obstáculos, a una visión más abarcadora e integradora o esas trabas nos lo impedirá...??? Seremos capaces los seres humanos de saltar por encima de esos obstáculos para llegar a un mundo mejor y más plural...??? Estamos aún a tiempo de lograrlo...??? Yo... espero que sí...!!! Con la esperanza puesta en ello, sigo poniendo mi granito de arena para ello...!!! Y tú...??? Qué tal si también te animas en esta vanguardia integrativa e integradora...???
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